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¿Quieres saber más sobre la etapa de tu peque?Peques de 21-24 meses

Tu peque ya tiene 21 meses, y parece increíble cuanto ha crecido.  Se va acercando el momento de su segundo cumpleaños, y se agolpan los recuerdos y emociones al echar la vista atrás, ¿verdad?
Por un lado, sentimos orgullo, por ver todo lo que tu peque ha crecido y avanzado en este tiempo, y por otro, melancolía al ver lo rápido que crecen y como pasa el tiempo volando.

Los peques en estos meses siguen explorando sin parar, su curiosidad cada vez es mayor y además comienzan a tener gustos muy específicos por ciertas cosas: un vaso en concreto, un yogur de un determinado sabor o ponerse unos calcetines u otros.

Siempre que no sea algo peligroso, es positivo que respetemos sus preferencias y le dejemos tomar sus propias decisiones. Cuando esto no sea posible, es probable que coja una rabieta. Para evitarlo puedes proponerle alternativas, dentro de las opciones que a ti te parezcan más correctas o apropiadas. De esta manera le dejamos ser partícipe de las decisiones, pero siempre dándole opciones que a nosotros nos parezcan adecuadas.

Precisamente por su curiosidad y ganas de descubrir el mundo es muy importante recordar nuevamente que hay que revisar las precauciones en casa, ya que como venimos comentando en las anteriores pequebox, debemos ser muy responsables con la seguridad de los peques.

Si os fijáis en vuestro peque mientras está jugando, comenzareis a identificar su mano dominante, ya que es la utilizará para casi todas las actividades y juegos.

A esta edad nos suelen decir ¡Bye bye pañales!, pero nuestra recomendación es que no te dejes influenciar por los demás. El proceso de dejar el pañal es totalmente madurativo, y no todos los peques lo experimentan en el mismo momento (al igual que no todos los peques empiezan a andar con la misma edad, por ejemplo), algunos están preparados para dejar el pañal con 18 meses, y otros con 40 meses.

Por ejemplo, puede que tu peque te pida sentarse en el baño (aunque sea con ropa) o que juegue a llevar a sus muñecos al servicio, y eso es una señal de que comienza a sentirse interesado por este proceso. El mejor momento para dejar el pañal, será cuando tu peque te lo pida. Es muy importante respetar su ritmo.

Cada día vemos cómo nuestros pequeños son más independientes y se hacen más mayorcitos. Les encanta jugar, aunque no tanto compartir sus juguetes con los demás. En esta etapa comienzan a asumir el concepto de poseer objetos, y la palabra “mío” será su palabra fetiche durante los próximos meses.

Para promover que comparta las cosas es bueno preguntarle si puedes jugar con uno de sus juguetes, y explicarle que luego se lo vas a devolver. Si no te lo da, no lo fuerces, pero si lo hace podéis jugar a dar y recibir. Y ocurre lo mismo cuando esté en el parque o con otros peques. No le insistas para que comparta sus juguetes. Dale tiempo y comprende que es otra fase más de su aprendizaje.

Los peques cerca de los 2 años empiezan a inventar historias, querer disfrazarse, cuidar a sus muñecos y dejar volar su imaginación y creatividad.  A través de ella y de los mundos y situaciones que inventan van a aliviar sus miedos, sus preocupaciones y resolver conflictos emocionales. Esta consolidación de las representaciones simbólicas que empezaron en la etapa anterior es fundamental para su desarrollo, y debemos fomentarla a través de los juegos siempre que podamos.

Durante esta etapa tu peque continúa entusiasmado con la imitación, y está como loco por hacer cosas de mayores, como por ejemplo, colaborar en las tareas de la casa. Fomentar estas actividades además de promover su desarrollo físico y motriz va a hacer que vea como algo divertido el hábito de colaborar con las tareas del hogar.

Habrás notado que tu peque se expresa mucho mejor, entiende prácticamente todo lo que le decimos, e incluso es posible que nos parezca que pueden razonar con nosotros como los adultos, pero en realidad su cerebro todavía no está preparado para ello.

Es importante que sepamos que el cerebro en estas edades sigue desarrollándose poco a poco, para que no te frustres si en ocasiones no “entiende” lo que intentas razonarle. Además, la parte lógica del cerebro de tu peque no comenzará a desarrollarse hasta aproximadamente los 3 años. Es más, el cerebro de una persona no termina de formarse del todo hasta que pasamos los 20 años aproximadamente.

Por eso todas las experiencias que le ofrezcas durante estos primeros años de vida serán primordiales para su desarrollo adulto, y desde PequeLab creemos que es muy importante que en esos primeros años tenga la posibilidad de interactuar con la naturaleza, con otros niños y adultos, que pueda fomentar su creatividad gracias al juego y que disfrute de grandes momentos contigo y con la familia.

Por último, como ya sabéis, en Pequelab tenemos como objetivo difundir lo importante que es hacer un uso responsable de las nuevas tecnologías con nuestros peques. Creemos que es muy importante reducir todo lo que sea posible el uso de pantallas, y que cuando lo haga, sea con fines educativos.

Objetivos de ésta etapa...

Tu peque ya ha alcanzado mayor precisión, flexibilidad y coordinación en los movimientos de todo el cuerpo. Es capaz de evitar obstáculos al caminar, o activar por sí mismo un juguete mecánico o electrónico. Ha aprendido a enroscar y

  • Comienza a aprender a enroscar.
  • Garabatea con direccionalidad. Empieza a dibujar círculos.
  • Al ser su visión más precisa observa lo que hace mientras dibuja
  • Ayuda y colabora al vestirse
  • Ha desarrollado una visión más madura por lo que sus movimientos son más programados, evita obstáculos al caminar
  • Sube y baja escaleras solo.
  • Mejora su comprensión del espacio
  • Camina hacia atrás

A nivel cognitivo, es capaz de concentrarse en aquello que le interesa, y consolida el juego simbólico, comenzando a ser capaz de representar un rol.

  • Introducción de los números: categorización, cantidad.
  • Utilizan símbolos, gestos y palabras para representar situaciones o cosas.
  • Comienzan a simular. Comienza a dar un papel más activo a sus muñecos dándoles sentimientos. Las secuencias a menudo son ilógicas
  • Inicia el juego abstracto y empieza a construir un mundo de fantasía.
  • Se ha alcanzado la permanencia de objeto, llegando a buscar un objeto incluso aunque no haya visto que ha sido escondido o guardado.
  • Comienza a hacer juicios negativos al hablar. ej: una mesa no es una silla.
  • Combina dos o más objetos en sus juegos.
  • Con ayuda es capaz de meter y sacar los aros siguiendo un orden basado en el tamaño.
  • Acciones que antes eran autónomas ahora representadas mentalmente
  • Las acciones son representadas mentalmente por el niño antes de actuar.
  • Puede colocar el circulo, triangulo y cuadrado en juegos de formas y montar puzles de dos piezas.
  • Pueden pensar en los eventos y anticipar las consecuencias – pensamiento simbólico
  • Empieza a ser capaz de trabajar conceptos de formas, colores, tamaño y longitud a la vez.
  • Desarrolla la capacidad de esperar su turno al jugar
  • Logra más capacidad de discriminar los colores

Tu peque ya es capaz de relacionar palabras con el espacio, y seguir ordenes más complejas, con dos o tres pasos. También es capaz de expresar frases con intención y acción: hace lo que dice y dice lo que hace.

  • Consolida la combinación de dos palabras para formar frases más completas.
  • Responde con gestos o palabras a preguntas sencillas.

A nivel social, empieza a decir cómo se llama, aunque no claramente. Reconoce a su familia cercana por el nombre.

  • Le da una galleta a otro niño si se le pide.
  • Puede que quizás empiece a esconder o guardar sus cosas en un lugar secreto.

La autonomía en los niños.

 

Puede que al inicio nos suponga un gran esfuerzo enseñar, educar, poner atención en cada detalle, pero a la larga, todo lo que hagamos cada día será un avance en la autonomía de vuestro peque.

¿Por qué mi peque debe ser autónomo?

Ser autónomo implica adquirir ciertos valores que aportan grandes beneficios para formar una base firme dentro del aprendizaje de nuestros hijos e hijas:

La autonomía favorece la autoestima. Cuando nos damos cuenta de que somos capaces de hacer algo por nosotros mismos, nos sentimos útiles, y esto nos hace sentir bien a la vez que nos proporciona empoderamiento.

La autonomía potencia la independencia. Siendo capaces de hacer actividades y realizar acciones por nosotras mismas o nosotros mismos, tenemos la oportunidad de hacerlo de un modo nuevo y diferente, sintiéndonos más libres y menos dependientes de otros.

Todas estas tareas de autonomía son esenciales a lo largo de la vida.

Son acciones que llevamos a cabo a diario y nos permiten desenvolvernos de manera autónoma e independiente dentro de nuestro entorno.

Es por esto que es esencial y básico potenciar estos valores desde la infancia, educando a nuestros peques en la capacidad de hacer por sí mismos las tareas básicas de su día a día y permitiéndoles sacar todo su potencial intrínseco de manera funcional y práctica.

Desarrollo socioemocional de la personalidad

El peque en su interacción con los demás empieza a fraguar su YO. Desde los 4 meses el bebé comienza a saber el efecto que produce en sus cuidadores si emite llanto o sonrisa. Antes de su primer año ya empiezan a reconocer su imagen en el espejo. De los 18 meses a los 24 podemos observar con el desarrollo del lenguaje las expresiones “yo” frente a “tu”. En esta etapa sienten que han sido competentes o incompetentes expresándolo con sonrisa en el primer caso o enfado en el segundo.

A los dos años, y como prueba de un YO ya consolidado, observamos en los peques una fase de oposicionismo (contesta “no” o se resiste  ante las peticiones de sus padres). Intensifica la imagen de su yo oponiéndose.

El apego es el vínculo emocional más importante en la primera infancia que el bebé establece con una o varias personas de la unidad familiar. El apego proporciona la seguridad tanto física como emocional que un peque necesita para terminar de consolidar su YO.

El apego y la sensación de seguridad que proporciona es una base imprescindible para el futuro desarrollo de las relaciones que el peque (y después como  adulto) tendrá con los demás. La forma de relacionarse con los demás, primero con amigos y después formando una pareja están muy influenciadas por el tipo de apego que el peque tenga con sus cuidadores en las primeras etapas de su vida.

La adquisición de un estilo de apego seguro con los progenitores, predice unas relaciones futuras más confiadas y eficaces, especialmente en las relaciones que requieren intimidad.

Por tanto, la buena educación emocional es fundamental para desarrollar una personalidad madura.

A los dos años están sentando las bases de la sociabilidad y por eso desarrollan:

– Sentido de la propiedad. Con dos años, tu peque empieza a manifestar interés por el sentido de la propiedad, tiene un fuerte sentido de lo que es suyo pero tiene un débil sentido de lo que es de los demás. El sí mismo lo tiene muy ensalzado, lo quiere todo para sí mismo y le cuesta compartir.

– Egocéntrico. Es muy egocéntrico y tiene dificultad para entender los sentimientos de los demás. Le gusta reclamar la atención de los adultos diciendo por ejemplo “mírame”.

– Muy impaciente. Suele ser muy impaciente y le cuesta esperar su turno, tiende a querer dominar e imponer su voluntad.

Por todo ello es muy importante que estimulemos la sociabilidad de diferentes formas:

  • Es muy importante que tu peque perciba que sus padres siempre están con él, que responden a sus preguntas y demandas. De esta forma se va forjando la confianza y se evitará que el peque tenga ese sentimiento tan generalizado de que puede ser abandonado.
  • Explicarles las secuencias de los acontecimientos, prevenirles de los posibles cambios y enseñarles a afrontarlos. De esta forma estará preparado para aceptarlos mejor. Por ejemplo, cuando los padres acudan a una reunión con amigos a un lugar desconocido para el peque, se le puede explicar a dónde va a ir, con quién, qué van a hacer, etc.
  • Enseñarles a expresar lo que sienten y ayudarles a buscar las palabras que definan lo que pueden estar sintiendo en un momento concreto. Para ello es muy importante conversar, que los padres le cuenten, les pregunten, etc.
  • Inculcarles valores y hábitos sociales. Esto se conseguirá si previamente han aprendido hábitos como comer, vestirse, saber pedir las cosas, ser agradecido, etc. Aunque son muy pequeños para que todo esto lo hagan bien, conviene saber que es el momento de enseñárselo. Una de las formas que tienen los peques de aprender es observando cómo lo hacen los demás, por ello los padres deben dar ejemplo de lo que quieren enseñar a sus hijos.
  • Enseñarles a esperar y respetar turnos. Para ello es conveniente prolongar los tiempos de espera y explicarles que tienen que esperar un poco.
    “La paciencia no es la capacidad de esperar, sino la habilidad de mantener una buena actitud mientras esperas.” – Joyce Meyer.
  • Inculcarles el amor y respeto por los demás. La actitud hacia los demás va a depender de la percepción que tengan desde que son pequeños. Por lo tanto, si se les enseña actitudes de respeto y cariño, será la forma que tendrán en un futuro de tratar a los demás.