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¿Quieres saber más sobre la etapa de tu peque?Peques de 15-18 meses

Al final de esta etapa, tu peque será más inquieto, será capaz de correr, subir escaleras e incluso caminar de espaldas. Además, pasará de decir unas pocas palabras a expresarse con muchas más palabras, llegará la etapa del “no”, sus primeras rabietas… ¡Tienes en casa a un explorador dispuesto a comerse el mundo!

Gracias a su creciente independencia, ahora tu peque ya sabe lo que quiere y para qué lo quiere, por lo que probablemente muestre inclinación por unos juegos y actividades en detrimento de otros. Aprovecha esa circunstancia para estimular su desarrollo cognitivo y su creatividad a través de sus juegos preferidos.

Al principio de esta etapa tu peque entiende perfectamente ya varias ordenes sencillas como ‘dame el juguete’, ‘vamos a la calle’, ‘hora de comer’… Además, poco a poco va ganando vocabulario y ya puede decir varias palabras, aunque entiende muchas más. Una de ellas será “no”, que de repente, se convertirá en su palabra favorita. Tu peque ya tiene más temperamento y lo muestra cada vez que se frustra. Es muy frecuente que ese “no” lo use ante casi cualquier pregunta, ya que es una manera de reafirmarse a sí mismo, y afirmar su identidad, ahora que cada vez es más autónomo.  También obedecen instrucciones sencillas como “dame la muñeca”, y entienden frases fáciles del tipo “¿Dónde está el osito?”.

La mayoría de los peques ya caminan a esta edad. Empiezan a subir escalones, apoyando los dos pies en cada uno, pero tardarán más en poder subir y bajar escaleras. En cuanto a sus habilidades manuales, ya pueden dar palmas, apilar bloques de construcción básicos, empiezan a abrir y cerrar cajas, manejan sus cubiertos mucho mejor… Se lo pasan en grande jugando con mamá y papá. Les encantan todos los juguetes que puedan empujar y arrastrar, como los carritos de muñecas, los arrastres y los andadores.

Posteriormente es posible que a tu peque le guste jugar a esconder la cara entre sus manos, apilar bloques (y tirarlos) y los juegos con partes del cuerpo como ‘¿Dónde están tus orejas?’. Empiezan las primeras rabietas, ya que aún no controla sus emociones y hay muchas acciones cotidianas que no domina y le resultan frustrantes. Sigue desarrollando su motricidad gruesa y explorando la relación causa-efecto. Los juguetes que hacen ruido o música o que se mueven cuando él los manipula, cada vez con mayor habilidad, le llaman mucho la atención.

Disfrutan mucho con juegos que requieren imaginación, como dar de comer a sus muñecos o hacer comiditas. Tu peque va a seguir aferrándose al “no” a lo largo de toda esta etapa, incluso con más fuerza que en meses anteriores. Contrarresta su impulsividad hablándole en un tono suave, pidiéndole las cosas “por favor” y dándole las gracias. Recuerda que aprenden imitándonos.

Al final de esta etapa tu peque está cada vez más atento a lo que le rodea, y puede saltar, correr, subir una escalera él solo cogiéndose a la barandilla y sentarse sin ayuda en una silla bajita. Toca todos los botones e interruptores que estén a su alcance. Son capaces de arrojar objetos grandes sin caerse, como una pelota. Ya saben pintar garabatos, hacer torres de tres o cuatro cubos y quitarse alguna prenda de vestir, como los calcetines. En esta etapa también les encanta la música: pueden seguir una melodía que les gusta y disfrutan bailando. Cada vez mantienen la atención más tiempo en la misma actividad.

Es cierto que al final de esta etapa ya muestran cada vez más interés por otros niños, aunque les sigue costando interactuar y jugar con ellos.

Objetivos de ésta etapa...

Tu peque está aprendiendo a ser más independiente y cada vez adquiere más seguridad para valerse por si mismo. Ha mejorado su coordinación y cada vez se mueve con mayor soltura y seguridad. También ha aprendido a mantener el equilibrio y a comprender el medio ambiente donde se desenvuelve.

  • Hace el movimiento de saltar hacia arriba pero se cae.

  • Empieza a construir una torre con cubos/piezas y no se le cae.

  • Puzles/rompecabezas de dos piezas o figuras de encajar/ensartar.

  • Empieza progresivamente a comer solo y a enjabonarse en el baño.

  • Realiza actividades de tirar, rodar y empujar objetos con cierta destreza

  • Empieza a garabatear en un papel (hacer líneas curvas, evolución hacia el círculo).

  • Comienza a ampliar su patrón de marcha hacia varias direcciones (adelante, atrás, un lado…)

A nivel cognitivo, tu peque empieza a mostrar originalidad en la solución de problemas (variando sus acciones para obtener resultados similares), y explora activamente su mundo para determinar qué hay de nuevo en un objeto, evento o situación. Evoluciona en la identificación entre dos objetos el que se le pide (continuación de la etapa anterior).
Intenta nuevas actividades y usa el ensayo y error para resolver los problemas. Comienza además la introducción temprana de los números: además del trabajo que se ha ido haciendo cuando apila objetos por tamaño, también es capaz de clasificar objetos por color y forma. Todas estas serán las bases para el futuro aprendizaje de las matemáticas.

  • Desarrolla la capacidad de imitación de acciones que le llaman la atención y realiza actividades de simulación.

  • Reconoce más partes de su cuerpo.

  • Evolución en el reconocimiento de animales (imagen, nombre, sonido)

  • Reconocimiento y juego con los medios de transporte (avión, helicóptero, tren, coche)

  • Inicio en la identificación de los colores. Evolución en su capacidad de clasificar.

  • Es capaz de encajar un círculo y un cuadrado en un tablero.

  • Es capaz de pasar páginas de un libro.

  • Apila aros de distintos tamaños en un cono o cilindro, en desorden.

  • Evoluciona su capacidad de anticipar y entender las consecuencias de sus acciones.

  • Dejan de ser meros observadores en los juegos, inician el juego y buscan involucrar al adulto.

  • Se reconoce en el espejo perfectamente. (Reconocimiento de arriba y abajo de sí mismo)

  • Su capacidad de memoria y atención han evolucionado notablemente. Es capaz de asimilar conceptos como: Arriba y abajo de sí mismo. Adentro y afuera. Noche y día (Luna y sol), Despierto y dormido. Vacío- lleno. Grande-pequeño. opuestos – iguales.

  • Es probable que empiece a nombrar, personas, cosas o situaciones sin necesidad de que estén presentes. Identificación de las figuras de mamá, papá, bebé.

  • Capacidad de asociación. Imita en el juego los movimientos de los adultos.

  • Explora y muestra curiosidad por los objetos familiares. Empieza a identificar el uso funcional de los objetos de la vida diaria.

 

Tu peque ya es capaz de decir su nombre o diminutivo, y en esta etapa consolida el “no”. Durante la etapa anterior y esta etapa (12-18 meses) va a ser capaz de combinar dos sílabas distintas y de obedecer órdenes simples acompañadas de gestos.

  • Le gusta mirar cuentos con imágenes

  • Reconoce objetos en los libros

  • Es capaz de expresa palabras – frases

  • Responde por su nombre.

  • Aumenta el vocabulario incluyendo palabras como mamá y papá

 

Además, cada vez va a ser capaz de jugar a juegos más complejos, y va a repetir aquellas acciones que le llaman la atención. Va a ser tu peque el que quiera de manera proactiva iniciar el juego y tratar de involucrar al adulto.

  • Acepta la ausencia de los padres, y en ocasiones va a reconocer la ausencia de un familiar y preguntar por él.

  • Repite las acciones que provocan risa o atraen la atención.

  • Le agradan los juegos donde explora tres dimensiones (juguetes de apilar)

  • Comienza a expresar, espontáneamente, sus sentimientos de ternura y afecto.

Cómo enfrentar los berrinches

Las rabietas son una de las primeras manifestaciones de la búsqueda de su autonomía y de su identidad, y por lo tanto su propio criterio, incluyendo sus deseos y sus necesidades.

Durante el transcurso de un berrinche o pataleta, intentad distraer al peque con un juguete o con algo interesante que él haya detectado. Los especialistas aconsejan reemplazar la palabra “no” con palabras no tan drásticas, es decir, más suaves como “más tarde” o “luego”.

Tratad de no dar importancia a la pataleta. No prestar atención al niño, o salir de la habitación, suelen dar también buenos resultados, aunque es cierto que a veces es muy difícil hacerlo.

Es más probable que los berrinches ocurran con más frecuencia o más acentuados si tu peque está cansado o con hambre.

Recordad que los adultos sois vosotros, y debéis mantener la calma en todo momento hablándole con suavidad, pero con firmeza. Tenéis que tratarle con cariño, pero sin dejar que el niño se salga con la suya. Pensad que, si cedéis una vez en sus exigencias, este comportamiento lo repetirá más adelante para conseguir aquello que quiere.

Otras formas de estimular el desarrollo del lenguaje

Refuerza la respuesta positiva a cada intento de producción de palabras por parte de tu peque. Toda conducta que genere placer, aceptación o alegría en la familia, el niño la volverá a realizar. Esto se refleja en diversas situaciones: si el peque dice una palabra grosera, y la familia se ríe y lo celebran, lo más probable es que el niño la vuelva a decir dada la aceptación social que tuvo. Lo mismo ocurre con el lenguaje. Si se refuerza positivamente, si se felicita, o se celebra cualquier manifestación del lenguaje de tu peque, seguramente lo volverá hacer. Si no se refuerza, mayor será la probabilidad de que no lo vuelva a realizar.

Háblale constantemente, y evita el uso excesivo de niñerías. Evita decirle “tato” a los zapatos, “cheche” a la leche, etc.

Ten en consideración lo siguiente:

  • Evita entregarle todo lo que pida indicando con el dedo o con gestos.

  • Es necesario crear un ambiente comunicativo en el cual el niño necesite hablar y se sienta cómodo al hacerlo. Evita retarlo o ridiculizarlo por su lenguaje.

  • Todos los niños son diferentes. Evita compararlos con otros niños.