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¿Quieres saber más sobre la etapa de tu peque?Peques de 0 - 3 meses

En esta primera etapa, nuestro peque acaba de llegar a nuestras vidas, y como podréis comprobar, viene al mundo dotado de una serie de reflejos, que son movimientos innatos, involuntarios y no intencionados. Estos movimientos innatos van desapareciendo a lo largo de los primeros 3 meses de vida para dar paso a movimientos voluntarios, intencionados, adquiridos y realizados de forma consciente.

A partir del primer mes, los reflejos que el peque presentaba desde su nacimiento se van asociando a otros procesos, como mirar, chupar, coger objetos, etc., que espontáneamente repite muchas veces al día.

Gracias a esta práctica, los reflejos iniciales se refinan, se perfeccionan y el peque consigue practicarlos cada vez de forma más voluntaria y con un mayor control.

En este primer mes vais a observar cómo tiene necesidades sobre como aprender a establecer el ritmo respiratorio regular y constante, dominar funciones como el llanto, bostezo, o el estornudo.

Para nosotros son destrezas habituales, pero para ellos supone un verdadero esfuerzo.

Durante el primer mes de vida, el peque presenta solamente movimientos reflejos de respiración, de succión y de prensión.

  • Los cinco sentidos del peque pueden percibir estímulos, pero aún no están completamente desarrollados, es capaz de ver, pero no ve con nitidez. Tendrán que ir madurando las vías nerviosas que le permitan una percepción más elaborada.
  • La musculatura de su cuello aún no tiene la suficiente fuerza para sostener el peso de su cabeza.
  • Es capaz de mover los pies y las manos, aunque los movimientos no sean aún muy precisos.

Estamos en los comienzos de su desarrollo emocional y afectivo. El peque necesita sentir cerca a sus figuras cercanas para comenzar a crear el vínculo afectivo con ellos. Es importante hablarle con cariño, sonreírle, abrazarle, y responder rápido a sus necesidades.

Objetivos de ésta etapa...

En esta etapa, es crucial que los reflejos que inicialmente se presentaban de forma simple y aislada se vayan coordinando poco a poco. Los principales objetivos de esta etapa son:

Head Control:

Al cabo de varias semanas, tumbado boca arriba, el peque puede girar la cabecita hacia un lado. Con la mirada también es capaz de seguir un objeto o una cara en un ángulo de 45º.
Posteriormente, los músculos de su cuello tienen más fuerza y podrá levantar la cabeza, cuando este tumbado boca abajo. Todavía no podrá mantener esta posición durante mucho tiempo.
Finalmente, ya lo puede seguir en un ángulo de 180º, es capaz de girar la cabeza con tal de seguir con la mirada un estímulo, aunque a veces con breves oscilaciones y pérdidas de control. En este periodo, el peque tiene preferencia por la cara humana e inicia la sonrisa como resultado de una sensación de bienestar.

Al final de esta etapa, o en el inicio de la siguiente etapa, podría realizar algunas de las siguientes acciones:

  • Intentar coger un objeto que se encuentra a la vista
  • Sujetar objeto de tamaño medio como un sonajero y agitarlo
  • Alcanzar un aro suspendido
  • Mantener la cabeza erguida
  • Descubrir y jugar un poco con sus manos y pies

Reconocer de dónde vienen los sonidos:

Coordinación visión-audición.
Durante el primer mes de vida es capaz de localizar un ruido y diferenciar la voz humana. A partir de las primeras semanas de vida, reconoce la voz de sus padres.
Posteriormente, será capaz de coordinar visión y audición, y podrá seguir con la mirada un objeto con sonido o identificar la voz humana.

  • Reacciona ante los estímulos de su ambiente (luz, frío, calor, oscuridad, olores)
  • Girar la cabeza al oír voces, y diferenciarlos de otros sonidos
  • Discrimina de donde viene el sonido y mueve la cabeza hacia el sonido
  • Observa sus manos y empieza a usarlas
  • Mira a algunos objetos

Movimientos de sus manos para agarrar las cosas

  • Coordinación visión-prensión.
    Al final de esta etapa el peque es capaz de localizar visualmente objetos, cogerlos, y acercarlos para poder verlos mejor. Esta evolución de la coordinación entre el ojo y la mano es muy importante, pues se convertirá en un medio fundamental en la exploración y el conocimiento del entorno.
  • Coordinación succión-prensión
    El peque desarrolla la habilidad de llevarse a la boca todo aquello que puede coger y de chuparse la mano.

A lo largo de los primeros meses de vida, aparece la sonrisa intencionada de nuestro peque, la sonrisa social. También mira cuando se le hablar de frente y reconoce a su cuidador visualmente. Como respuesta positiva a la cara del padre o de la madre y a los estímulos que recibe, el peque empieza a emitir sonidos guturales. Estos sonidos son los precursores del habla.